Después de ver esto vas a querer apagar tu teléfono todo un día.

Manos rápidas, pulso acelerado, ojos fijados frente a las pantallas, risas, llantos, todo esto pasa cuando estamos enfrente de nuestros teléfonos, pero no registramos lo que pasa a nuestro al rededor.

La tecnología acerca a los que están lejos, pero aleja a los que están cerca, algo increíble pero real. Pareciera ser que nos convertimos en seres más fríos e insensibles. Se van perdiendo algunas costumbres, como la necesidad de visitar a alguien, hablar cara a cara o compartir. Nuestra vida gira en torno a un mundo virtual, pareciera ser que siempre es más IMPORTANTE lo que pase allí.

Somos esclavos de ellos, desafortunadamente estamos perdiendo el deseo de compartir e integrarnos a la sociedad de una manera “real”.  La vida fluye mientras nosotros pasamos, minutos, horas y días con los ojos fijados en una pantalla. Tenemos esa obsesión de documentar compartirlo todo, pero sin darnos cuenta que el mejor recuerdo lo guardamos en nuestras mentes.

La tecnología está acabado con las charlas de café, cenas, almuerzos, reuniones, salidas, citas, etc.

Fuente: viralismo.com